Enfoque
sistémico en la administración y pensamiento dialéctico.
La “cosa”
administrativa, para el pensamiento “ingenuo” de algunos administradores o
líderes de las organizaciones, sin observar los sistemas y subsistemas y la
relaciones que guardan entre ellos, constituye la realidad y la esencia de la
administración. ¡No existe cosa más absurda!.
Hay que descomponer la “cosa” administrativa en
sistemas y subsistemas y observar las relaciones entre ellas. En concreto, las
formas de comunicación entre sistemas, de sistemas con los subsistemas y entre
los subsistemas, son esenciales en cualquier organización o empresa. El
pensamiento aristotélico de la sinergia que “todo es mucho más que la suma de
sus partes” tiene como base la reflexión
dialéctica: para conocer la realidad hace falta descomponer todo en sus partes e
integrarlo, bajo la percepción del “todo” que, por otra parte, no escapa a la
cuestión ideológica del observador, que
en última instancia, será el “pensamiento común” del administrador.
Pero el riesgo es, que
el administrados o, más allá, el líder de la empresa, no reconoce esta realidad
como la esencia de la “cosa” administrativa, junto con la experiencia
fenoménica (el conocimiento sensible de la cosas bajo una praxis cotidiana). Con esta
representación, el administrador da validez a sus acciones y crea (recrea) el
mundo de la apariencia, como la realidad de la empresa. Esto tiene funestas
consecuencias para el pensamiento imaginativo, para la creatividad e innovación.
La relación entre el
pensamiento sistémico y la reflexión dialéctica, se encuentra, en que la
dialéctica se preocupa, entre otras cosas, por
el pensamiento crítico que quiere comprender “la cosa misma” y se pregunta sistemáticamente cómo es
posible llegar a la realidad (Kosik, 1967)[i].
El administrador “consciente”, observa que la “cosa” administrativa, está
saturada de sistemas y subsistema relacionados, no aislados, sabe que
la realidad (esencia y fenómenos) no es inmutable es dinámica, y la
percepción que tiene de esa realidad puede cambiar al siguiente día.
El administrador o líder de la empresa debe luchar para cambiar las ideas vigentes y las condiciones actuales de la empresa. La realidad humano-social o la concepción del mundo del administrador (Weltanschauung), debe de ser transformada, re-evolucionada, conforme al medio ambiente externo para ajustarse a la realidad natural.
El administrador o líder de la empresa debe luchar para cambiar las ideas vigentes y las condiciones actuales de la empresa. La realidad humano-social o la concepción del mundo del administrador (Weltanschauung), debe de ser transformada, re-evolucionada, conforme al medio ambiente externo para ajustarse a la realidad natural.
La realidad humano-social del administrador “ingenuo”, si pretende “cosificar” toda la empresa, no está permitiendo el rompimiento de paradigmas de la organización y rechaza los transformaciones drásticas, fruto del pensamiento crítico.
La realidad
humano-social del administrador “ingenuo”, es el “mundo de la apariencia”,
mistificado, que dista mucha de la realidad. La mistificación parte de una
praxis limitada y frecuente, que rara vez ha cambiado. Para que se transforme,
hay que pensar “irrazonablemente”, hay
que ser locos consuetudinarios. Lo
racional permite la interpretación de lo real; permite hacer modelos de la
realidad y permite elaborar los subsistemas y sistemas de la complejidad de lo
real. Lo razonable del ser humano es la característica de hacer uso de la
razón, pero la razón misma abre el panorama para otras razones. Ahí es donde
radica la irrazonabilidad del ser humano. No es la contradicción de lo
razonable sino es la razón transformada, la razón trascendida (Martínez/Abrego,
2012)[ii].
Ahora bien, ¿cómo el
administrador puede conocer la realidad natural sin “fetichismos” y transformar
la concepción del mundo vigente o de los modelos mentales actuales como
menciona Peter Senge?[iii]
Una alternativa es
descomponiendo todo en sus partes. Es decir, reconociendo los sistemas y
subsistemas que son parte de un todo y observar las interrelaciones entre
ellos. La Metodología de los Sistemas Suaves de Checkland es una buena opción
(Checkland, 1981) ya que hace un examen crítico de la realidad y lo confronta
con el pensamiento humano-social (Weltanschauung)
de los líderes de la organización, para hallar la auténtica realidad de la
organización y actuar en consecuencia.
Por otra
parte, los sistemas y subsistemas de una organización, son singulares, es
decir, conllevan su propia singularidad. El conocimiento de todos los sistemas
y subsistemas de la organización no
permite conocer el “todo” de una organización, dado que entre ellos, hay relaciones
de comunicación y al combinarse, dan lugar a otras relaciones con impactos
diferentes en la organización (aquí yace el principio de Sinergia).
El pensamiento dialéctico permite ver la rica totalidad de las múltiples determinaciones y relaciones (Kosik, 1967), no solo el caos que se percibe, primeramente, como realidad cognoscible mediante una práctica, más bien limitada, no exhaustiva, de los sistemas y subsistema que componen la “cosa” administrativa.
Además, el
pensamiento dialéctico indaga sobre la
totalidad de las cosas en todas sus dimensiones y sin lugar a dudas, es fundamento del pensamiento sistémico que
explora todas las relaciones entre sistemas y subsistemas. Frecuente los
administradores o líderes “ingenuos” de una organización, observan la forma “aparente”
en que dan las cosas. No descubren las relaciones que existen entre los
sistemas y subsistemas como “totalidad” concreta; hacen de este pensamiento
el paradigma fundamental, el “sentido
común” que permea la visión y misión de la empresa u organización.
[i] Kosik, Karel., “Dialéctica de los
Concreto”
[ii] Martínez, Juventino. Abrego, Adrián. “la Universidad Irrazonable” Libro en
edición.
[iii] Senge, Peter., “La Quinta Disciplina”
1990.