LOS
FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DE LA EDUCACIÓN COMO RECONSIDERACIÓN
CRÍTICA DE LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN
Gerardo Ramos Serpa
Universidad de Matanzas, Cuba
Reflexiones personales del artículo de Ramos Serpa
I. Posiciones actuales de la filosofía de
la educación
La
Filosofía de la Educación está distante, dispersa y extraña a muchos que laboramos en el acto educativo, porqué
nos falta el contexto filosófico de la educación y nos contentamos con teorías y modelos educativos que no ayudan en lo más mínimo “por elevar la calidad
de vida en la actualidad, así como por propiciar un desarrollo verdaderamente
sostenible para la mayoría de la sociedad”, como
afirma Ramos Serpa.
No hay preguntas del ¿para qué? y el
¿por qué? de la educación, que tome en cuenta la realidad imperante de nuestros
pueblos es decir, del contexto histórico- social concreto. Si no existe
conciencia crítica o me atrevo a decir, una Weltanschauung
crítica que cuestione todos los modelos foráneos traídos como panacea de la
educación, todo el esfuerzo educativo va a fracasar.
No hay unidad ideológica y nos
debatimos entre pedagogías educacionales que funcionaron en espacio y tiempo
distinto; pero estás pedagogías, todas,
son resultado de los principios filosóficos, léase, epistemológicos,
ontológicos y axiológicos. Es así, que no hemos creado una pedagogía de nuestro
tiempo y espacio, para México y toda Latinoamérica. Nuestro países necesitan otra forma de mirar, de percibir y
actuar, como afirma Ramos Serpa, citando a Beyer (2013) “...así
como de ayudar a superar las formas de desigualdad
y opresión estructural”. Del “ser para sí” a “ser para los otros”; la vieja
contradicción egoísmo/altruismo.
Por eso, estoy de acuerdo en lo dice Ramos Serpa: “La
filosofía de la educación parece estar experimentando una marginalización
creciente hoy...”; requerimos regresar al origen, retomado los principios
filosóficos, en las pedagogías actuales que dan como resultado modelos
educativos que nos lleven a tener éxito, en el objetivo principal: el análisis de
la universalidad de la interrelación humana.
II. Reconocimiento de los elementos que
constituyen las perspectivas actuales
Todas
las pedagogías andan en busca del “hombre intelectual” en contraposición del
“hombre ignorante”, por eso mismo la labor educacional debe buscar los
conocimientos fundamentales de la humanidad, ontológicos, axiológicos y
epistemológicos, en una realidad
concreta y por supuesto, relativa –hay
que decir, que hay diversas realdades, básicamente debido a nuestra
racionalidad limitada-.
Hoy,
existe un antecedente importante, la de la Pedagogía Tecnológica que varios
confunden con la tecnología educativa. Afirmo, que no existe una Pedagogía
Tecnológica en México y en América Latina, digna de ofrecer modelos
educacionales, ahora sí, con los artefactos tecnológicos desarrollados en el
siglo XXI.
III. Fundamentos
cosmovisivos de la actividad educativa
Como ya hemos
dicho, el proceso educativo o más específico, la enseñanza-aprendizaje, están
contenidos los fundamentos epistemológicos o gnoseológicos, axiológicos y
ontológicos. Pero, dentro de éstos, están contenidos los fundamentos
sociológicos y los fundamentos lógicos.
¿Cómo educar si desconocemos “el proceso de conocimiento de la realidad en la conciencia del
hombre”? ¿Cómo dar
“tono” a una práctica educativa, si desconocemos el carácter social de la
educación? Eso otorga una cosmovisión (Weltanschauung)
particular a los hacedores de la educación
y conlleva el descubrimiento de la realidad, no construcción: lo real
concreto no construcción enajenante.
IV. Fundamentos gnoseológicos presentes
y actuantes en el proceso de enseñanza y aprendizaje
Para abonar a ésta discusión, Ramos Serpa, afirma que los rasgos gnoseológicos son:
·
El principio del reflejo activo y creador a través
de la práctica en la enseñanza.
·
Lo sensorial y lo racional en la formación de
conocimientos, habilidades y valores.
·
Lo empírico y lo teórico en el proceso de
enseñanza-aprendizaje.
·
La verdad en la educación.
·
La interrelación ciencia-docencia.
Todo esto está encaminado a la verdad, no podría ser de otra forma. La razón tiene que ver con el
empirismo y con la teoría científica –y
dialéctica- que lo sustenten, por ello
esa debe de ser una de las bases de la enseñanza-aprendizaje. Si no buscamos afanosamente la verdad, cualquiera que sea, nos veríamos
envueltos en mitos, creencias, tabúes y pasaríamos de buscar al “Hombre intelectual” al “hombre mítico”, tragedia que no está
lejos de darse, de seguir así la educación en nuestros países.
Para finalizar
este apartado debemos decir, que la interrelación ciencia-docencia, es más que
obvia, pero de tan obvia que no la ven los hacedores de la políticas públicas
en educación. Hacen falta muchos centros de investigación en todas las
universidades y que los docentes hagan,
precisamente investigación.
V. Fundamentos lógicos de la actividad
educativa
Los fundamentos gnoseológicos por
consecuencia abren paso a los fundamentos lógicos de la educación. Si no
conocemos la ciencia, en específico,
bases metodológicas de la investigación ¿Cómo podemos argumentar? ¿Cómo
podemos demostrar? ¿Cómo podemos estructurar la información y después el saber
científico?
¿Cómo
preparamos al “hombre intelectual” si nosotros no somos?
Por ésta razón estoy de acuerdo con
Ramos Serpa, “…que el aprendizaje auténtico incluye ante todo aprender a demostrar;
la necesidad de instrumentar un sistema de actividades docentes que viabilicen
e implementen la formación de la capacidad de demostración”. Sin embargo, la
demostración no es nada sin la teoría que la sustente, sino se convierte en puras
relaciones iterativas y voy más allá, en una suerte de magia.
VI. Fundamentos sociológicos referidos
en el plano filosófico
Volvamos
a lo que dijimos anteriormente, ¿Cómo dar “tono” a una práctica
educativa, si desconocemos el carácter social de la educación? Aquí lo social
de la educación ¿Qué fines perseguimos? El
del “hombre unidimensional” o el “hombre multidimensional” o en otras palabras
el “hombre plural/universal” o el “hombre singular/particular” ambas
cosmovisiones tiene sus propias pedagogías, pero el hombre unidimensional se
encuentra -per se- limitado, por ello no se co-autorealiza con
los demás, no se encuentra a sí mismo en lo social, es extrañeza para él.
Sin lugar a
dudas, existe un enfoque clasista en la actividad pedagógica sino ¿Cómo
podíamos explicar el rezago educativo en nuestras naciones? Por supuesto que
tiene que ver con la educación “como instrumento la hegemonía del poder”, como
afirma Ramos Serpa, no puede ser de otra forma.
La reproducción
de la alineación, se interpone en la búsqueda de la verdad y tiene sus efectos en la cultura de los pueblos. Los
presupuestos axiológicos están, de suyo, contenidos en los fundamentos
sociológicos. Los procesos educacionales están en “tensión” debido a los dilemas éticos que enfrentan. Todos los
modelos educativos afrontan dilemas éticos, en el contexto histórico-social que
nos ha tocado vivir, en mayor medida.
VII. Relación del estudio filosófico en
la actividad cotidiana del educador
El educador
deber ser instrumento para la desaenajenación, por ello deber ser educador para
la libertad, buscando al “hombre libre”
con pensamiento crítico. Los principios filosóficos –desde la
epistemología hasta la antropología social- deben ser la base para establecer un qué de
la educación; ser conscientes que la enseñanza-aprendizaje es un proceso
dinámico, dialéctico, que nunca lleva y llega al mismo lugar.
Con una óptica
distinta, que la filosofía de la educación le da
para elevar “la calidad de su desempeño y de los resultados instructivos y
formativos en sus estudiantes”.
La Filosofía de la
Educación le da al docente, herramientas para argumentar su actividad de forma
más consecuente, con respeto al “ser”, y por ello, más plena, universal y multilateral.