lunes, 16 de abril de 2012

Reflexiones en torno a la Maestria en la UAA

En mis correrías cuasiliterarias me he encontrado este fin de semana con dos citas que me han recordado mi sensación de pertenecer a una generación de estudiantes de maestría que mira con mucho recelo el surgimiento del debate y/o la generación de la polémica.

Todo debiera ser complaciente (por lo menos así parece): ser complacientes con los maestros “barcos”, con los que nos dan a leer “best sellers” de Samborn’s, con los que otorgan 10’s  a diestra y siniestra, con los que no nos han dejado a leer un solo libro de alto nivel, con los que afirman que la educación de posgrado debe ser divertida (sic), con los compañeros que nunca cuestionan, ese parece ser el objetivo de la generación.

No ha habido algún asomo de autocrítica (por lo menos yo no lo he observado) y nos congratulamos con llevar promedios de excelencia (de los cuales yo dudaría mucho) que al final  nos van a alcanzar para recibir los elogios previsibles de amigos y familiares.

Sin embargo, creo firmemente que un posgrado, a pesar de ser “profesionalizante” (es decir, no se pretender formar investigadores) debe forjarse, entre otras cosas, con la lectura obligatoria de libros de alto nivel, inclusive en otros idiomas y con la discusión, sin límite, de diferentes puntos de vista, bajo un ambiente de tolerancia y madurez.

La polémica y el debate abierto hubiesen nutrido, con mucho, nuestro entendimiento  sobre la administración moderna, pero la oportunidad se perdió.

Seguramente muchos de ustedes no estarán de acuerdo con esta disertación, ¡que bueno que es así ¡ ya que me gustaría debatirlo con la seriedad debida. No los entretengo más y doy paso a las citas prometidas:

I. Pecado

 “Si un hombre al sostener una creencia que le fue enseñada en la niñez o de la que fue persuadido más tarde, rebaja y echa a un lado las dudas sobre ella que brotan en su mente y evitan a propósito la lectura de libros y la compañía de hombres que la cuestionen o la discutan, y ve como impías aquellas preguntas que no puedan contestarse fácilmente sin perturbarla, entonces la vida de ese hombre es un único y largo pecado contra la humanidad”

William K. Clifford matemático y filósofo inglés de finales del sigloXIX

 II.“Ubi dubium ibi libertas”

Donde hay duda hay libertad

Juventino Martinez Arce
 2003




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