Para el conocimiento humano, la abstracción, como actividad cognitiva y medio para elaborar modelos de las “cosas” es una actividad fundamental, es decir, conocer la “cosa misma” (fenómeno o hechos) mediante la abstracción, es comprender.
Los modelos de las cosas, son abstracciones que basan en una racionalidad limitada de los seres humanos. ¿Por qué decimos una “racionalidad limitada”? Una racionalidad de un ser humano es distinta, por supuesto de otro, (la experiencia científica y las evidencias empíricas dan cuenta de ello, entre otras cosas).
No se pueden integrar, al modelo o abstracción, todos los elementos de las cosas, porque no conocemos todo de todo, pero el conocimiento de la “cosa en sí”, obtendrá mayor certidumbre con la experiencia filosófica y científica más vasta del ser humano que se avoque al estudio de una “cosa” determinada.
El todo de las cosas, no es el todo de las cosas, paradójicamente, es una contradicción insuperable. Tenemos un conocimiento parcial de las cosas (racionalidad limitada). El que piensa que sabe todo, no sabe nada. Eso para espíritus ingenuos o inocentes, que presumen que saben todo de todo (un alumno de administración de la Universidad Politécnica de Aguascalientes, me dijo que ya sabía todo de administración, en un actitud arrogante y soberbia).
La actitud “fenoménica” de las cosas, es lo que aparece usualmente, y se transforma en el pensamiento común de las cosas. Se convierte en “ideología”; lo que no está acorde a esa ideología, se considera falsa.
Viéndolo desde otra forma, las cosas tienen sistemas y subsistemas y relaciones entre ellas. Pero sabemos que las cosas no se nos revelan con las relaciones reales, sino con las relaciones aparentes, con lo cotidiano. Al no descubrir la esencia de las cosas entramos a la pseudoconcreción y la pseudocultura.
La Educación Basada en Competencias, por lo menos aquí en México, está en el mundo de la pseudoconcreción, porque el análisis de “la cosa en sí”, no desenmascara la esencia de las cosas.
Porque para conocer la “cosa en sí”, bastaría con tener pensamiento crítico-reflexivo, sistémico y dialectico de las cosas ¿Todos los esfuerzos educativos se hacen con este objetivo? Yo tengo mis dudas.
La EBC está dentro de la pseudocultura. La pseudocultura es la cultura del hombre enajenado o alienado, de nuestros tiempos, de la sociedad de masas, del homo videns. La vieja falsedad se mantiene viva en forma ampliada (Adorno 1972). La pseudocultura, está inmersa en los estudiantes universitarios y acaba siendo ideología y dogma.
La Educación Basada en Innovación, EBI, que yo propongo, está fundamentada en la intelectualización de la vida diaria de los hombres. En la educación cotidiana de los seres humanos. Educación y cultura van de la mano.
El mundo de la cultura se va abrir en tanto que se haga discusión y debate con la cultura vigente. ¿De otro modo como?
El EBI implica locura y re-evolución. No sólo evolución de las ideas vigentes sino una re-evolución que algunos críticos verán como locuras del pensamiento (pero el modelo japonés de educación comenzó como una locura y ahora ya está en práctica).
El EBI está en búsqueda del sentido de la educación. Del sentido de la cultura para encontrar la conciencia del futuro con responsabilidad social. Si nos contentamos con las relaciones aparentes de las cosas, ¿cómo podemos cambiar a las cosas?
Pero la conciencia de las cosas es trágica algunas veces y otras veces es motivo de creación, de ingenio y de innovación.
¿Usted cual modelo de educación prefiere?
Juventino Martínez Arce
Abril de 2012
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